El Barça sobrevive al susto en Sánchez Pizjuán y tumba al Sevilla 1-3

Una primera mitad dubitativa dio paso al dominio azulgrana en la segunda para llevarse los tres puntos de Sevilla pese a las dudas del descanso.
Sevilla les hace sudar
La humedad se pegaba al césped del Sánchez Pizjuán mientras la presión sevillista asfixiaba la salida de balón azulgrana en el primer cuarto de hora. Esto no iba a ser fácil, y se notaba en las caras de los centrocampistas visitantes, constantemente mirando por encima del hombro.
El Barça adelantó en contra de la dinámica del partido. Una transición rápida en el minuto 23 dejó a Raphinha con el balón en banda derecha, se metió dentro con ese amago entrecortado que tanto está trabajando, y la colocó por encima de Dmitrović al palo largo. Clínico. El gol asentó a los visitantes, pero solo por unos minutos.
El Sevilla empató siete minutos antes del descanso en una jugada a balón parado que expuso la fragilidad azulgrana defendiendo córners. El marcaje fue lamentable—tres jugadores siguiendo al mismo atacante mientras su hombre entraba solo por el primer palo. Ter Stegen llegó pero no pudo evitar el gol. Los gritos de la afición sevillista resonaron en el estadio mientras ambos equipos se iban al vestuario con empate.
Autoridad en la segunda parte
Lo que se dijera en ese vestuario funcionó. El Barcelona salió con determinación, presionando más arriba y por fin logrando que su medular controlara el balón en zonas peligrosas en lugar de simplemente reciclar entre centrales.
El gol de la remontada llegó en el minuto 58 y mereció la pena esperar. Pedri—que había estado desaparecido en la primera mitad—de repente cobró vida, metiendo un pase entre tres defensas sevillistas que partió la línea por completo. La carrera de Lewandowski fue perfecta, el primer toque le dejó solo, y la clavó con la tranquilidad de quien lo ha hecho mil veces. Dos a uno.
El Sevilla empujó buscando otro empate pero dejó espacios. Grandes. En el minuto 71, el Barcelona les pilló dormidos al contragolpe. Gavi robó arriba, soltó a Raphinha que ya volaba, y el brasileño la puso atrás para que Ferran Torres—que había entrado diez minutos antes—la empujara a puerta vacía desde cinco metros. Partido sentenciado.
Los veinte minutos finales fueron profesionales aunque sin espectáculo. El Barcelona se replegó, invitó la presión sin ser verdaderamente amenazado, y certificó la victoria sin demasiados sobresaltos.
Actuaciones individuales
Raphinha marcó la diferencia. Su gol fue excelente, pero su trabajo replegando en la segunda mitad dejó sin opciones al lateral izquierdo sevillista. Completó cuatro de seis regates y constantemente estiró el campo con su posicionamiento.
La transformación de Pedri entre ambas partes lo dice todo sobre su estado de forma actual—capaz de la genialidad pero todavía buscando la regularidad. Esa asistencia fue sublime, el tipo de pase que descandena defensas, pero necesita imponerse desde el primer minuto en lugar de esperar a que el entrenador presuntamente suelte la bronca en el descanso.
Lewandowski hizo lo que hace Lewandowski. Una ocasión, un gol. Su movilidad sigue creando espacios para otros incluso cuando no marca.
¿La defensa? Preocupante. Ronald Araújo tuvo una tarde complicada contra la velocidad sevillista, y el marcaje en zona en los córners sigue siendo un problema que hay que solucionar antes de enfrentarse a rivales más duros.
Mirando adelante
Tres puntos fuera de casa son tres puntos, y a eso no se le hace feos en Sevilla. Pero esta actuación generó tantas dudas como respuestas. Las dificultades de la primera mitad para romper la presión sevillista, la vulnerabilidad en jugadas a balón parado, la dependencia de la genialidad individual en lugar del dominio sistemático—son cuestiones que equipos mejores van a explotar.
Aun así, la capacidad de respuesta tras encajar y la contundencia al contragolpe en la segunda parte mostraron carácter. El Barcelona sigue adelante con los puntos en el bolsillo, pero Hansi Flick sabe que hay mucho trabajo por hacer en la ciudad deportiva esta semana. La defensa necesita arreglarse, y rápido.


