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Crónica7-2 (win)

El Barça arrasa al Racing con una manita y dos más: 7-2 en el Camp Nou

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El Barça arrasa al Racing con una manita y dos más: 7-2 en el Camp Nou

El Barcelona dio un recital ante el Racing de Santander, marcando siete goles en una goleada que se decidió en la primera media hora.

Siete de golpe

El marcador apenas había arrancado cuando el Barcelona ya llevaba dos goles de ventaja. El Racing de Santander llegó al Camp Nou este miércoles por la noche sabiendo que la tarea era titánica. Cuando quisieron darse cuenta de su esquema defensivo, ya habían recogido el balón dos veces del fondo de la red.

Este no fue el típico partido que pone a prueba el temple del Barcelona ni que revela nada profundo sobre sus aspiraciones al título. El Racing, recién ascendido y claramente con problemas para adaptarse a Primera, ofreció una resistencia casi simbólica. Pero lo que sí dejó la noche fueron goles. Muchos. Siete, para ser exactos, con dos tantos de consolación del Racing que apenas pasaron de ser notas al pie de página en una tarde completamente unilateral.

Primer tiempo arrollador

El primer gol llegó en el minuto 8. Una jugada fluida por la banda izquierda destrozó al Racing, y la definición fue clínica. Cuatro minutos después, ya era 2-0. El Camp Nou, que recibía un partido entre semana con algunas localidades vacías visibles en el anfiteatro, empezó a intuir que podía ser una de esas noches.

La defensa del Racing parecía paralizada. Sus centrales quedaban en línea una y otra vez, sus laterales tan retrasados que prácticamente se sentaban en el banquillo. El centro del campo azulgrana tenía hectáreas de espacio para filtrar pases, y lo explotó sin piedad.

El tercero llegó en el 23, un remate de cabeza en un córner ante el que el portero del Racing ni se movió. Antes de la media hora, ya era 4-0, y el partido había descendido a ejercicio de entrenamiento. El banquillo visitante gesticulaba, daba instrucciones que no llegaban a los jugadores sobre el césped.

Merece reconocimiento el Racing: no se hundió del todo. Un despiste defensivo del Barça en el minuto 38 permitió a los cántabros recortar distancias antes del descanso. La afición visitante, quizá unas 200 almas en la esquina, lo celebró como si hubieran ganado la Copa del Rey. Pequeñas alegrías.

Segundo tiempo de trámite

La segunda mitad comenzó con el Barcelona claramente bajando revoluciones. Comprensible, quizá, con el viaje a Nápoles en Champions la semana que viene. La intensidad cayó notablemente. Pases que habían sido precisos e incisivos en la primera parte se volvieron más flojos, más casuales.

El Racing marcó el segundo en el 58, otro despiste defensivo blaugrana que molestará al cuerpo técnico cuando revisen las imágenes. Por un instante breve, te preguntabas si los nervios podrían aparecer con un 4-2. No apareció.

El quinto del Barcelona llegó en el 67, devolviendo el colchón cómodo. El sexto vino diez minutos después, un contragolpe rematado con facilidad. Para entonces, el Racing había tirado la toalla mentalmente, si no físicamente. Las piernas no daban, la organización se había desmoronado.

El séptimo, ya en el descuento, pareció gratuito pero completó la manita y dos más. El Camp Nou aplaudió educadamente. No era noche para celebraciones salvajes, más bien un asentimiento satisfecho por el trabajo hecho.

Brillos individuales

El extremo por la izquierda fue intratable en la primera mitad. Cada vez que tocaba balón, el lateral derecho del Racing parecía aterrorizado. Dos asistencias, amenaza constante, y una actuación de primera parte que justificó cada euro de su fichaje.

El director de orquesta en el centro del campo controló el tempo como un metrónomo. Setenta y tres toques solo en la primera mitad, reciclando posesión sin apenas un pase mal dado. Cuando el Barcelona necesitaba frenar, él frenaba. Cuando necesitaban acelerar, un pase bastaba.

Arriba, el delantero se apuntó un hat-trick que pudo ser de cinco. Su movilidad entre líneas torturó a la zaga del Racing. El primer gol fue instinto de goleador nato, el segundo un cabezazo potente, el tercero una vaselina delicada. Clínico.

Mirando adelante

Esto fue exactamente lo que el Barcelona necesitaba: goles, confianza, y ninguna lesión. El Racing fue un rival pobre, no nos engañemos. Van a sufrir esta temporada si actuaciones así se vuelven rutina. Pero el Barcelona cumplió con profesionalidad, metió tres puntos en el bolsillo, y pasó página.

Las pruebas de verdad están por delante. El Nápoles no va a ofrecer el mismo espacio generoso en la medular. Los rivales domésticos importantes no van a defender con tanta pasividad. Por ahora, eso sí, el Barcelona puede disfrutar de siete goles y un average saludable. Noches así no vienen tan seguido como para desperdiciarlas.